domingo, 17 de abril de 2011

Dime con quién andas…


A este hombre hay que regalarle por Reyes, en su cumple, onomástica, o simplemente para que se esté quietecito y deje de hacer el burro, un país para él solito, acogedor, placentero, donde saque a pasear sus neuronas tranquilamente cuando le plazca, sin que por ello produzca molestias y daños colaterales a nadie.

Sí, me estoy refiriendo a José María, a ese José María con todos conocemos y que desde que se “prejubiló” no ha parado de execrar estupideces, gansadas, sandeces y majaderías allá por donde sus representantes le han ido buscando cuartel. Para ello, incluso, se fabricó con arcilla (mañoso es, no hay duda) hasta una Fundación de rango y abolengo, por si le fallaban las “galas”, tener siempre a mano este recurso para no faltar a la explosión impetuosa que su cerebro necesita evacuar con regularidad. Y es que es lo que yo digo: si te prejubilas, ve con antelación estructurando la futura situación que se producirá en tu vida para, con calma y sosiego, entretengas tu tremendo y perpetuo tiempo libre en cosas diferentes a cuando eras parte de la fábrica, porque si no estarás todo el rato criticando a los que quedan ejerciendo la labor que tú dejaste de hacer, intentando por todos los medios llamar la atención con la manida, cutre, rancia y esperpéntica actitud de: “Eso no es así y ese que lo hace no tiene ni idea. Cuando yo estaba…”

Pero en José María esta cuestión es coyuntural. Se nace con ese ego y se tiene que fenecer con él. Por eso la criaturita no para y tiene a sus asesores de imagen con el culo a rastras porque ya no saben qué mueca es la que procede cuando lo mismo habla de sus “amiguitos libaneses”, que pone en cuestión los criterios económicos de la UE, o manifiesta copa en mano y sonrisa beoda que “él beberá cuando le dé la gana”.

Lo peor de esta actitud de José María es que no tiene alivio, porque mientras más la prodiga, más enraíza en sus hechuras y a la vez le hacen sentir el llamado efecto mariposa, es decir, el sistema sin él es caótico, y él, con sus “mínimas e ínfimas” apreciaciones, es capaz de producir el resultado apetecible y magistral que avellana y pule los desperfectos que los demás poseen.

Pero lo tremendamente peor aún, es que no existen tampoco remedios paliativos para todos los demás, con lo que cada vez que se le ocurre alguno de sus esperpénticos exabruptos, manos juntas y a rezar por lo que nos puede caer encima.

José María, por favor, dedícate a “tus amiguitos” y déjanos a los demás en paz, porque como dice el sabio refranero español: “Dime con quién andas y te diré quién eres”

viernes, 1 de abril de 2011

BALUMBA, esos “cachondos”


Ayer escuchaba la Cadena Ser por la mañana y en determinado momento, Carlos Francino contactó con un corresponsal en Sevilla que puso de manifiesto que en la compañía de seguros BALUMBA los trabajadores eran unos cachondos mentales y que se lo pasaban de escándalo ejerciendo sus funciones laborales. Este corresponsal llegó a decir que si no trabajara para la radio, le gustaría trabajar en BALUMBA, puesto que allí el trabajo era algo espectacular, hasta el punto de que el hombre quedó sorprendido cuando al entrar en las instalaciones de la susodicha empresa, incluso algún trabajador llevaba puesta una camiseta de algún equipo de fútbol. Para enfatizar aún más estas apreciaciones, entró en antena una chica cuyo cargo en BALUMBA era importante y relacionado con el personal, que vino a afirmar poco más o menos lo mismo que ya se había dicho, además de manifestar contundentemente que sus trabajadores “eran felices y se encontraban muy a gusto, porque sus clientes eran felices y bien tratados”. Todos los clientes menos uno, supongo, porque mi yerno, asegurado en BALUMBA, sufrió un accidente que le provocó un tercero al embestirle por detrás, y lleva DOS AÑOS Y MEDIO SIN COCHE porque esta “cachonda, hilarante, jocosa, divertida y chocarrera” empresa, más que defender los derechos de sus asegurados frente a la compañía que provocó el siniestro, parece que le es más interesante “echarse a reír” y pasar por un tubo de los compromisos adquiridos en la póliza y dejar en manos de los criterios de la compañía que debe hacerse cargo de los gastos ocasionados por el mencionado siniestro, es decir, la compañía aseguradora de la persona que embistió el vehículo de mi yerno, la cual, está claro, está haciendo todo lo habido y por haber para no pagar ni un duro. Y mientras, en BALUMBA se siguen descojonando de la risa, debe ser porque ni mi yerno ni yo disponemos de medios económicos para denunciarlos y hundirlos en el descrédito, porque si no, seguro que esta cuestión estaría resuelta hace mucho tiempo y en la “graciosa BALUMBA” hubiera desaparecido por completo el rictus humorista que parece ser les caracteriza para convertirse en empresa seria y comprometida con sus asegurados. Entre tanto, mi yerno ha perdido el empleo por no disponer de coche, sigue teniendo serias dificultades para encontrar otro e incluso padece problemas de rango familiar por esta “amena circunstancia” que tan entretenidos en la risa tiene a todos los empleados de BALUMBA. Y para colmo, se les presenta en un programa de radio en el que se pretendía demostrar que el buen ambiente laboral hace mejores profesionales y, por ende, mejores personas. Pues que me pregunten a mí o a mi yerno y si tienen narices, se rían frente a nosotros, cara a cara, que verás que divertido puede llegar a ser el cotarro.

martes, 29 de marzo de 2011

Anda y que te lo miren

“Anda y que te lo miren”, frase mayúscula y, para más INRI, demostrativa de que quién la manifiesta no solo sienta cátedra, sino que además ostenta la exclusiva posesión de una capacidad de veredicto frente a algo que, a priori, es ostensiblemente peyorativo y, por ende, producto del desdén. Y me da muchísimo coraje, vamos, que ni me aguanto las cochuras cuando escucho esta composición modernista del lenguaje, y no porque esté mal dispuesta, ni siquiera porque no encaje en los discursos, ni por supuesto en las normas de nuestra Real Academia de la Lengua Española, sino porque quién es capaz de manifestar ésto, se me ocurre que de lo primero que carece es de sencillez; de lo segundo es de honradez y, por último, y tercero, es de no saber aprovechar la oportunidad que se le brinda para indicar a ese interlocutor, al que pretende humillar con estas manifestaciones, de lo brillante y magnífico que puede ser sacar de las penumbras lo estúpido o insulso de su criterios.
Pero no es así. Si esta frase se pronuncia, está clara la cuestión:
1. Se es gilipollas integral, o...
2. Se es gilipollas integral por segunda vez, o…
3. Se ostenta un estatus de listillo poderoso, o…
4. Se posee rango para humillar, con poder de que los contertulios no humillados adquieran el rol de palmeros, o…
5. , y por último, se es lo que figura en los apartados números 1 y 2.
Así que, por honrada expresión y posibles coyunturas: si yo meto la pata en mis apreciaciones, si parezco amorfo en algunas circunstancias, o simplemente manifiesto con libertad algo que pueda ser incongruente para alguien, ruego que ni mi mejor amigo, interlocutor u oyente, me diga “que me lo tienen que mirar”, porque “ME CAGARÉ EN TÓS SUS MUERTOS”.

sábado, 5 de febrero de 2011

Estamos salvados

¡Menos mal, menos mal que por fin los Dioses nos acompañan, nos amparan y, además, como Dioses que son, nos alumbran y nos indican cual es el camino para acceder a la Verdad Absoluta, Limpia, Pura, Impoluta, Magnífica, Esplendorosa y Clara!.
Y yo, que soy agnóstico, no creyente y receloso, voy y afirmo ésto, ¡vaya incongruencia!. Pues así es, porque desde que veo Intereconomía, a ratos, cuando zapeo (o como se diga), voy y me doy cuenta de que los datos que se dicen, afirman y demuestran los insignes contertulios de cualquiera de los programas de información, opinión o catedralicios, son tan verosímiles que me hacen estremecer o, en el mejor de los casos, enmudecer de vergüenza por no haber sido lo suficientemente clarividente para haberme dado cuenta que España, o sea, nuestro país, es una verdadera cuna de víboras venenosas, reptiles malignos y cúmulo de todos los despojos malolientes y putrefactos, porque hay un tal ZP, que acompañado de una sarta de adláteres, campan a sus anchas, mal que le pese a unos señores y señoras de mal vivir, cuyos nombres al manifestarlos me producen escalofríos, como son la Consti, los Tribus, y el padre de todos ellos, que si no recuerdo mal vive en Estrasburgo, y que tiene una mala leche que se la pisa. Y en medio de todo esto hay un montón de bichos raros, que tienen la costumbre de vestir de negro largo, a lo que llaman toga, que se tiran como poco cinco años enterándose de cómo aplicar una cosa tan insulsa, pueril, insustancial y anodina, que se llama ley, para que sean los Dioses, entiéndase Intereconomía, los que vengan a decirles con entidad de dogma exclusiva que:
1. España está hecha una birria desde que un tal Rajoy es lo más tonto que hay después del huevo de Colón.
2. España no respira bien desde que un tal José Mari creyó que había inventado la III Fase de La Guerra de Las Falacias.
3. España está a la deriva por culpa de que Paquito El Caciquero sigue estando de moda en las discoteques de vinilo y flequillo almidonado, a pesar de que la fecha de caducidad clama por sus fueros.
4. España tiene un color especial, que bajo los tintes de las gafas de estos que la bien miran, debe ser siempre fandanguera, farandulera y muertadehambre.
5. España, en definitiva, es, por intervención celestial de esa Biblia Divina Intereconómica, la MIERDA MÁS GRANDE CONOCIDA desde el Pleistoceno, pero…
no nos preocupemos, mortales insulsos, que ESTAMOS SALVADOS, porque INTERECONOMÍA y todos sus apóstoles tienen la posesión de la Verdad Absoluta, y con ella nos ampara la redención.
Amén (que significa en hebreo: Anda, Malagente y que te dEN).

viernes, 21 de enero de 2011

Avutardas Vs Autovía


Hoy, de nuevo, leo en la prensa provincial otra de las excelencias que en la Comarca del Guadiato van a acontecer, de hecho está aconteciendo, por los resultados de un Plan, llamado LIFE +, que ha conseguido afianzar la población de avutardas en este territorio, del orden de 150 ejemplares.
En la noticia se explaya el redactor y muestra una infinidad de detalles, acuerdos, hitos y, en definitiva, toda suerte de pormenores, todos ellos por supuesto excelentes, que por fuerza inmiscuye al interlocutor de turno, lector en este caso, en la sensación de que entre todas esas manifestaciones henchidas de fervor se intenta trasmitir algo que es bueno para la susodicha Comarca. Y no voy a poner en duda la bondad de todo ésto, al contrario, percibo la misma sensación que cualquiera que haya leído el artículo, solo que me queda un pequeño resorte en lo más profundo de mi ser, tensionado hasta casi el límite del fallo, que me mantiene airado, o mejor dicho, anonadado.
Este resorte es el que sujeta mi entusiasmo por lo que aún está por venir, que es la construcción de una autovía que definitivamente haga arrancar a esta zona de la miseria inducida por la recesión constante y brutal que la desaparición de la minería está provocando, permita que la riqueza y prosperidad empiecen a tomar consistencia y solidez y, por ende, facilite que la población de esa especie tan rara, como es la humana, no solo se mantenga, sino que además aumente..
Pero he aquí el quid de la cuestión: con avutardas no hay autovía, o lo que es lo mismo, la especie humana no tiene la suficiente entidad para competir con la trascendental importancia que esta magnífica ave posee. La ex alcaldesa de Fuente Obejuna lo manifestó no hace muchos días: “No figura en ningún sitio que se vaya a construir ninguna autovía entre Llerena y Espiel, solo una vía rápida por el mismo trazado existente en la actualidad”. En fin, algo que ya sabíamos y algo por lo que la N-432 entre Fuente Obejuna y Espiel está en constante y continua componenda.
Solo espero que con el paso del tiempo, mucho, mucho tiempo, la Consejería de Medio Ambiente alumbre un Plan LIFE + que Plus, para hacer algo similar cuando la población de avutardas supere con creces a la humana y sea entonces preciso intervenir en la zona para que sea esta última la que necesite atención y con ello se evite su extinción total en este territorio.

martes, 11 de enero de 2011

Nos vemos en la puerta de los bares

Yo quiero ser ilegal, nada más que porque ser legal me perjudica, me somete y me obvia. Y no porque la ilegalidad me guste, ni siquiera es porque me produzca sentimiento reivindicativo y contrario, no.... solo quiero ser ilegal porque obligatoriamente la ley me oprime en mis convicciones, me menosprecia, me ignora y además me somete al perjuicio de no poder ejercer mis libertades. Por eso quiero ser ilegal. Y mi querencia no es porque me guste ir en contra de las leyes, justo al contrario; me encanta que la leyes, dogmas y normas de convivencia humana reflejen precisamente eso, marcos, límites y entornos en los que las personas debemos relacionarnos, aguantarnos y tener claro que somos animales racionales para comprender que, además de tener la capacidad de criticar acciones ajenas, también somos lo suficientemente intuitivos para conocer que los defectos propios existen fehacientemente.
O sea, tontos no somos, o somos lo suficientemente tontos para aceptar que nuestra incordura es inteligente, pero lo que no es de recibo es que nos cataloguen como racimos, en términos vegetales, o como rebaño, en analogía animal, para que los legisladores, a la postre personajes que hemos elegido todos nosotros para que hagan con nuestro dinero lo que nos interese, hagan precisamente todo lo contrario, lo que nos jode, nos perjudica y nos fastidia y, no solo nos hace todo ese mal, sino que además enarbolen el gallardete de que es lo más adecuado para los intereses de los legislados.
No se puede fumar en lugares públicos, es decir, donde haya público, como consecuencia, donde haya una afluencia de personas de manera masiva y necesaria, o sea, en cualquier sitio donde el concurso de individuos es evidentemente obligatori0 y manifiesto (hospitales, colegios, universidades, agencia tributaria, oficina de empleo, ayuntamientos, diputaciones, comisarias, centros de salud, etc., etc., etc.), porque el hecho de fumar perjudica a terceros y como consecuencia, esos terceros tienen el derecho a tener derecho.
Genial, estupendo, maravilloso…. Hasta que alguien opina que esta prohibición extralimita las facultades que los que la proponen, establecen y legislan, esos políticos que son que poseen las facultades para hacerlo, se olvidan de sus obligaciones y se amparan en sus facultades de autoridad. Ni un ministro, ni ministra, ni presidente de gobierno (y mucho menos de un rey) tienen transferidos el PODER DEL SOMETIMIENTO, el poder del AVASALLAMIENTO, el poder del FEUDALISMO, y por supuesto, el PODER DEL PENSAMIENTO, como consecuencia hay una distancia preocupante y puñetera entre el que LEGISLA y el que se deja LEGISLAR, a la postre el que elige democráticamente al primero.
Y si hablamos de derechos, hablemos: derecho a la salud del no fumador, derecho a la educación saludable de los niños, derecho a que esos mismos niños encuentren normalidad a que sus padres, amigos de sus padres, o cualquiera que esté en ese entorno se ponga hasta el culo de alcohol en el mismo sitio en el que lo único que se prohíbe, para su educación y derecho saludable, es fumar; derecho a que los trabajadores de los bares y restaurantes no respiren humo del tabaco de los clientes, pero que si tienen el vicio, puedan salir un ratito a meterse al chute de tabaco, derecho a que el cáncer de pulmón no prolifere porque la ley lo va a impedir con estas normas maravillosas, derecho a que el fumar (vicio asqueroso que, además de oler mal, provoca que la Sanidad Pública se gaste un pastizal en solventar los problemas que causa, nada comprable, por ejemplo, con lo que cuesta mantener las pensiones vitalicias de los que se meten a políticos en al Congreso, y ya no digamos, a los mismos del Senado), y, derecho, a ultranza, de que si, por un casual, cualquiera necesitara algo tan elemental y Constitucional como es tener una vivienda digna, o algo tan insignificante como pudiera ser un empleo que le permita mínimamente ser persona, se va a tener que JODER, porque las cabezas pensantes por nosotros y nuestros intereses, han barruntado que PROHIBIR ESTA GILIPOLLEZ es más importante que TENER EN CUENTA QUE LOS PROHIBIDOS TIENEN MÁS PROBLEMAS, Y MUCHO MÁS IMPORTANTES QUE FUMARSE UNO, O DOS, O TRES CIGARROS A LA PUERTA DE UN BAR. ¡¡CAPULLOS!!
Nos seguiremos viendo en la puerta de los bares… y en las próximas elecciones.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Controladores Aéreos


Soy un privilegiado. Nací, me crié y he desarrollado toda mi vida en lo personal y en lo profesional en mi pueblo, pequeño, entrañable y minero por antonomasia, y por eso ligado y dependiente de lo que es la minería, donde se trabaja (o trabajaba) a 300, 400, 500 ó mil metros bajo tierra, todos los días, 280 días al año, para sacar un salario que permitiera que estos trabajadores, como personas que son, pudieran tener la oportunidad de pensar en casarse, tener hijos y, en definitiva, depender de un sueldo que propiciara “el privilegio” de ser independientes económicamente.
Insisto, soy minero… minero de los de arriba, que solo he bajado a la mina por cuestiones laborales, dos, tres o cuatro veces, y donde mi labor profesional, recogida en el mismo convenio que los “topos”, consistía en llevar los números que la empresa necesitaba para sacar conclusiones y hacer cumplir las legalidades contables y fiscales… pero soy minero. Mi abuelo, mi padre… y los ancestros de este mi pueblo, que han sido vecinos y compadres, eran mineros. Siete horas laborales de trabajo, insisto, a 300, 400, 500 y hasta mil metros bajo tierra… todos los días… 280 ó 300 días laborales al año… cinco días a la semana y, además, a turnos, mañana, día y noche, o “el mixto”, que era el apelativo coloquial con que se conocía a este último. Daba igual en el turno que trabajaras, si ahí abajo, en la mina, siempre era de noche, porque a esa profundidad solo era anhelado y deseable que al término de la jornada laboral pudieras de nuevo ver la luz del sol.
Y si enfermabas, te podías dar de baja. El médico te firmaba un papel que ponía que estabas, por ejemplo, silicótico, te dolía un pie, un dedo, un riñón, e incluso que tenías una recaída de un accidente anterior que te había dejado la mano, la pierna, el codo o la cabeza taladrada o machacada por un pedrusco que te cayó en un mal momento. Y en algunas ocasiones, porque además eras miembro de las brigadas de salvamento, dentro de tu jornada laboral incluida en esas mismas horas de trabajo, te formabas para ser “rescatador” de tus propios compañeros, que con cierta frecuencia se quedaban sepultados en la mina, y tenías que hacer “doblete” para que tu cuerpo, tu mente y tu persona estuviera preparada para el peor de los desastres, como era meterte en la devastación que un derrumbamiento o una explosión habían provocado para, valga la redundancia, rescatar a tus compañeros enterrados bajo esa mole de mineral que no solo no te permitía respirar, sino que además, ni siquiera te facultaba a ver o tener la percepción de donde estabas.
Insisto, soy minero, de los arriba, de los que no han tenido que hacer ésto que cuento todos los días, pero que he vivido estas circunstancias tan cercanas como que cuando lo estoy contando se me estiran los pellejos de miedo, pero por lo que también puedo relatar que estas personas, trabajadores como cualquiera, estaban en sus tajos, a su horas, cumpliendo con sus obligaciones, y siempre bajo las premisas de un convenio colectivo, bueno o malo, que les regulaba las relaciones laborales con su empresa. Privilegiados, al fin y al cabo.
Y por conocer privilegios, también conozco otros, en otros ámbitos laborales, porque por suerte para mí vivo con la mejor persona del mundo, con la que me he casado, y que puestos a contar “maravillas” como las que he referido de ser minero, ella es enfermera y depende también de un horario a turnos, guardias de emergencias de veinticuatro horas y además tiene todos los días como “clientes”, en la mayoría de ocasiones, a personas en un estado muy doloroso, con problemas de salud perpetuo, enfermos terminales, o simplemente con lo que en los entornos familiares se produce cuando uno de sus miembros está en cualquiera de las situaciones anteriores. Todos los días.
Y por seguir relatando cuestiones predilectas, también conozco y me relaciono con el panadero que me suministra el pan que fabrica todas las noches cuando los demás dormimos, al fontanero que hace que salga agua de los grifos, incluso estando a disposición pública si hay alguna avería a cualquier hora, al albañil que pone ladrillos y hace tejados con 40º a la sombra en verano, e incluso, y para redondear, hasta conozco gente que se dedica a algo tan “raro” como es dispensar medicamentos en las farmacias, de lunes a domingos y fiestas de guardar , así como al personal que limpia las calles, a un pescador que solo vuelve a su casa cada seis meses, al que conduce un autobús o un camión, al bombero, al labrador y, en definitiva, conozco a un montón de gente que por ser enormemente afortunados y favorecidos, se dedica a algo que a todos nos beneficia de alguna manera.
Y ayer, casualidades espontáneas que se producen, también he coincidido con el padre de un controlador aéreo, amigo mío, por cierto. Éstos “trabajadores”, según ellos y sus familiares, son todo lo contrario a contar con privilegios, es más, no solo no son exclusivos, sino que además es o parece ser lo peor que te puede ocurrir en la vida.


Por eso voy a entrar ya directamente al asunto: si la mujer, el hermano, el cuñado, el padre o el vecino del quinto de cualquier controlador aéreo es capaz de defender la barrabasada que han propiciado en nuestro país estos “trabajadores”, estresados, oprimidos, explotados, vilipendiados y, si me aprietan, hasta “dados por el culo” por la patronal tirana que les ha obligado inminentemente a tomar esta postura, invito a cualquiera de ellos a que visite mi pueblo… o el pueblo de al lado… o el pueblo del norte, del sur, del este y del oeste de nuestro vasto territorio, para que comparen su situación con la de los demás.
Porque no es de recibo que estos “menesterosos, indigentes, mendigos, pordioseros, asilados, limosneros, vagabundos, pobres, desdichados, desamparados, desatendidos e indefensos personajes”, tengan la desfachatez de presentarnos su postura laboral como si los demás fuésemos una “camada de mansos, estúpidos y sumisos borregos” , a sabiendas y a ultranza de la estratégica posición que ocupan en nuestra sociedad (importantísimos, pero no por ello imprescindibles), y que encima nos hagan sentir subordinados a sus canalladas, perversiones, deslealtades, maleficios, perfidias y, para más recochineo, a sus privilegios, los que gozan sin pudor alguno estos avenidos, amorfos y solo perceptibles en las muy frecuentes ocasiones en que se movilizan, o mejor dicho, se inmovilizan, para buscar su único y exclusivo beneficio, denominados “controladores aéreos”, y que recurrentemente son expresadas en épocas vacacionales.
Y a 300… 400… 500… ó mil metros bajo tierra, donde lo que te juegas es tu propia vida para sacar adelante a los tuyos, solo te queda el remedio y el recurso de acogerte a la leyes, las mismas leyes que nos hacen socialmente adaptables al entorno que hemos votado en democracia: si quieres ganar más salario o tener mejores condiciones laborales, se lo pides al jefe, y si no te lo da, lo negocias por convenio, y si incluso negociándolo sigues considerándolo no apropiado, insisto, acudes a “las leyes”… y te vas de huelga… un día… un mes… o lo que haga falta, pero lo que no haces es lo que han hecho estos impresentables, que es pasarse por el forro las leyes y pisar el pescuezo de los demás, humillándonos sin pudor alguno, para coger por los huevos a todo un país, con la única y exclusiva intención de reivindicar sus cuestiones laborales, y que independientemente de quien gobierne, lo que han dispuesto estos días estos descerebrados, privilegiados, prepotentes, dominadores, déspotas, intolerantes, avasalladores, tiranos y sectarios controladores aéreos, es algo tan sencillo como espeluznante, y que es creerse que son los dioses de la voluntad popular y además poner de manifiesto de manera solapada, sin dar la cara, sin ni siquiera creer que hay derecho a una explicación, que sin ellos la vida es imposible y que son capaces de destruir un gobierno, un país y lo que haga falta con solo tener pretensiones laborales. ¡Un país en boca del mundo entero y por donaire de 2000 o dos mil y pico estresados, paranoicos y destruidos psicológica, familiar, social y profesionalmente, que es como sus propios familiares los han definido y expresado abiertamente en diferentes medios!.
Y los demás nos lo tenemos que comer con patatas, o lo que es lo mismo, comprender que efectivamente dependemos de estas personas tan sociables y amistosas que, ¡por favor, cómo no se le ha ocurrido a nadie que deben ser ellos los que, sin presentarse ni siquiera a unas elecciones, no ya de un país, sino incluso de una Comunidad de Países, los que controlen al pueblo humilde, sumiso e incapaz de pensar por sí mismo, y sepamos quién nos tiene que administrar los recursos, las posibilidades y el propio planteamiento de futuro!.
Pues nada más que objetar, solo me queda decir que esta partida de seres, han puesto de manifiesto estos días sus miserias más íntimas, sus andrajos y sus harapos, con lo que queda patente el estatus que ocupan y que quieren ocupar en la sociedad.