martes, 28 de abril de 2009

Se dice… se comenta… se rumorea…

Jamás me han gustado ni los rumores, ni el “me han dicho que han oído que decían”, porque la mayoría de las veces, o es una absoluta mentira, o es una tergiversación de la realidad que al pasar por millones de filtros de opinión y entendimiento, acaban por no guardar ni el más mínimo parecido con la situación inicial. Y en este caso, que ahora relataré, no voy a hacer lo contrario, es decir, no voy a dar crédito a estos bisbiseos que empezaron siendo incipientes y que cada vez ahondan más en el criterio de quien lo va contando. Sin embargo quisiera poner un punto sobre una i por causarme enojo que quienes enarbolan la bandera de ronroneos sobre este asunto, son concejales del ayuntamiento de Peñarroya Pueblonuevo y representantes y responsables de todo lo que acontezca en este pueblo que los eligió.
Es grave que acusaciones como las que me han comentado queden en el simple asombro de estos responsables políticos o en la manifestación de la imposibilidad de hacer algo, porque son graves, bastante graves. Y si no se tienen pruebas, peor aún. Pero parece ser que sí, que todo es demostrable y que solo hace falta que se inicie una investigación al respecto.
Por un lado, un tal C.C. parece ser que “usa” sin complejo alguno, personal y materiales en su domicilio particular de personas que están trabajando en la empresa que el ayuntamiento contrató con dinero del MINER para la construcción de la Residencia de Disminuidos Psíquicos, en días y horario laboral de esta obra. Quien lo manifiesta dice que es tan sencillo como presentarse en el domicilio de este señor en estas mismas horas y días para corroborarlo.
Y por otro lado, de otro tal M.M. se asevera que está presentando facturas ficticias en el ayuntamiento de Peñarroya Pueblonuevo, en base a acreditar gastos para sustentar el derecho a unas subvenciones de importes elevados que ha recibido para un proyecto de su empresa.
Si estos comentarios, fabulaciones, elucubraciones o manifestaciones mal o bien intencionadas me llegaran por boca de cualquier persona, sin menosprecio de éstas, casi no les daría ni la más mínima importancia, vamos, la misma importancia que le doy a las noticias de la prensa rosa o de esos programas de tele-basura con los que cada vez nos fustigan más en cualquier cadena de televisión, pero no es así. Estas cuestiones, bajo mi punto de vista tremendamente graves, me las manifiestan personas ligadas directamente a la gestión política de nuestro ayuntamiento, responsables políticos de que la actividad municipal se realice con transparencia, claridad, honradez y con el único objetivo de que sirvan para el bien común de la sociedad que representan.
Dicho ésto, se me antoja irresponsable que quien me cuenta estas cuestiones no tome las medidas oportunas para esclarecer estos hechos y en el mejor de los casos, dejar la rumorología para los rumorólogos profesionales, que haberlos háylos. Y si por el contrario no es fábula ni mentira y hay fundamentos contundentes como para que la sospecha exista, entonces es hora de entrar a saco en la defensa de los intereses generales que ellos representan y de que actúe la justicia y la legalidad para que caigan las cabezas que tengan que caer, en base a los presuntos delitos de los que estamos hablando.
Solo, como cantaba Juan Perro, “hace falta valor”… y, por supuesto, sentido de la responsabilidad.

viernes, 20 de marzo de 2009

Vestigios Cósmicos

El otro día me di un paseo aéreo en uno de esos aparatos que hay en el aeródromo de Fuente Ovejuna, que más que aviones se asemejan a los coches que aparecían en una serie de dibujos animados que veía en mi infancia: “Los Autos Locos”, con Pierre Nodoyuna y su risueño perrito Patán. Y volar vuelan, doy fe de ello. Alguna que otra sacudida cimbreante producen cuando remontan el vuelo y cuando aterrizan, pero para el resto del viaje se puede decir que soportan bien tu peso y los embates del aire.
Empezamos sobrevolando por la ribera del Pantano de Sierra Boyera en dirección a Belmez y a la altura del Castillo, dimos la vuelta hacia Peñarroya Pueblonuevo justo por encima de la carretera N-432, a una altura aproximada de entre 900 a 1.000 metros.
Fue justo en el momento en que el piloto me indicaba con su dedo índice hacia abajo, cuando me di cuenta de las espectrales figuras geométricas que en grandes cantidades aparecían ante mis ojos. Eran figuras circulares perfectas que se iban repartiendo de manera irregular desde la Cuesta la Vespa en Belmez, hasta las inmediaciones de El Riíllo. Llegué a contar hasta 9 figuras, no todas iguales en tamaño, pero si en la forma: círculos perfectos dentro de los cuales se adivinaban colores, figuritas o reflejos, todos distintos entre ellos (salvo dos o tres, que eran poco más o menos iguales).
Mi imaginación, incentivada por mi asombro, empezó a especular sobre los orígenes de estas siluetas que aparecían ante mi vista y que, entre otras cuestiones que me producían turbación, estaba fundamentalmente que nadie se hubiera dado cuenta antes. Una de dos: o acababan de aparecer, o solo la perspectiva aérea podía hacerlas brotar al conocimiento, cuestión que aún me desorientaba más, habida cuenta de que a mi memoria afloraba de manera contundente la película que protagonizó Mel Gibson titulada “Señales”.

Dimos varias pasadas en la misma dirección para reiteradamente volverlas a ver y tratar de escudriñar alguna particularidad en éstas que nos alertara sobre su origen, su significado, su intención y, en cualquier caso, el por qué de su situación irregular en esta pequeña superficie y en este territorio. Por más que intentaba especular sobre este asunto, nada se me ocurría. Entonces el piloto del símil de avión o avioneta me indicó a voces: “Son vestigios cósmicos”.
¡Coño con el piloto! Lo dijo con tanta naturalidad que a priori interpreté que el anormal era yo por no dar por hecho que este tipo de apariciones eran usuales y que mi asombro no era ni más ni menos que el producto del desconocimiento de estos “estereotipos”. Le dije que por favor bajara un poco para poder apreciarlos de manera más directa. Así lo hizo y cuando estuvimos a una distancia en vertical lo suficientemente cercana a ellos… ¡agárrate los gemelillos! ¡Son rotondas y fuentes, las mismas nueve rotondas y fuentes que se extienden desde Belmez hasta El Riíllo, pasando por el pirulí del puente de la circunvalación y la futura fuente que se está construyendo cercana a la estación de servicio La Piscina!
Cuando aterrizamos me faltó tiempo para increpar al piloto: ¿Con que “Vestigios Cósmicos”, no? El piloto se tuvo que agarrar la barriga del ataque de risa que le entró. Cuando pudo exhalar el aire con normalidad y después de secarse las lágrimas que el carcajeo le produjo, me dijo: “Prodigios Cómicos, prodigios cómicos es lo que te dije que parecían esas figuras, no “Vestigios Cósmicos” que tú interpretaste. ¡Cómo es la imaginación, por Dios!”
No contesté. Me di la vuelta, le saludé con la mano y aguanté como pude mi rubor.

martes, 10 de marzo de 2009

¿Y ahora, qué debería pasar?

Hay un fundamento de derecho que yo creía conocer por enarbolado y repetido hasta la saciedad por aquellos que ejercen la abogacía y la magistratura, que es que “Todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario”, pero parece ser que como en otras muchas y diversas ocasiones, me equivocaba.
Suponía, insisto, por haber tenido conocimiento a través de prensa, radio y televisión de multitud de casos judiciales y de lo cansino que resultaba y resulta oír una y otra vez el calificativo de “presunto” aplicado a cualquiera que incluso había sido detenido en plena comisión del delito que se le imputaba, o lo que es lo mismo, con las manos en la masa, que esta presunción de inocencia era un derecho fundamental, como lo es el trabajo, la vivienda digna o el no ser discriminado por razón de sexo, edad, raza o religión, y que formaba parte de lo propugnado en nuestra Carta Magna, de aplicación y obligado cumplimiento en todo el territorio español, pero no debe ser así.
No me refiero con esto a que se pueda cometer un error judicial, en el que por diversos motivos un juez toma una decisión errónea que conduce a un inocente a la cárcel, que también se da el caso, pero no, no me refiero a eso. Me refiero a que, por ejemplo, si a cualquier persona se le ocurre hablar mal de mí en el sentido de dejar caer malintencionadamente alguna cuestión que sin pruebas, sin datos, solo de oídas y de rumores, pueda suponer la comisión de un delito, me veo con las esposas puestas y en prisión preventiva hasta que pueda demostrar mi inocencia, o en el mejor de los casos, respondiendo con lo poco que tenga (sueldo o casa) como garantía de la cuantía que “presumiblemente” he defraudado. Sí, así es en determinadas circunstancias, tal como lo digo y a las pruebas me remito.
Rafael Muñoz, Manuel Díaz, y Antonio Triviño (q.e.p.d.), como Alcalde, Interventor y Tesorero respectivamente del Excmo. Ayuntamiento de Peñarroya Pueblonuevo han sido imputados de oficio en un pleito por malversación de fondos por el solo y único hecho de que un fiscal oyó las opiniones que vertieron en una emisora local y en un periódico provincial la actual Alcaldesa Luisa Ruiz y la que entonces era Concejala de Hacienda, María del Carmen Márquez, en base a un impreciso, falto de rigor y poco fiable informe de auditoria, como ahora se ha venido a demostrar. Por ello y sin que medie presunción alguna de inocencia, sino todo lo contrario, se han visto envueltas estas personas y sus herederos en un proceso judicial que ha durado cuatro años y por el que han tenido que poner sus bienes a disposición de los juzgados como garantía de embargo sobre las cantidades denunciadas en un delito que ya se presumía habían cometido. No solo han tenido que poner a disposición estas garantías ante los juzgados, sino que además han tenido que demostrar a motu-propio que hasta el último céntimo por el que se les acusaba estaba donde tenía que estar, con las justificaciones contables adecuadas (albaranes y facturas de entrada de materiales de almacén y por compras, servicios y obras), y con el refrendo de aquellos terceros, proveedores del Ayuntamiento, que los han facturado y cobrado y con las partidas presupuestarias a las que estos gastos han sido aplicados en base a los presupuestos municipales conocidos por toda la Corporación.
Todo ello por sus propios medios, sin más ayuda que su tesón, su interés en esclarecer tamaña barbaridad y con la pesada carga del malestar que todo este despropósito ha causado en el seno de sus familias, amigos y allegados, ocupando todo su tiempo disponible en esclarecer estos hechos y sus bolsillos particulares en pagar innumerables viajes, abogados, etc., etc. Además han visto como se mermaban sus capacidades para no abandonar esta tremenda lucha en la que se les había metido de manera malintencionada e imprudente y como se enfrentaban solos ante la jurisprudencia, acusados y sentenciados además por la opinión pública que otros se han venido preocupando con énfasis en incentivar, yo diría que con carácter enfermizo y obsesivo,.
Ahora, al cabo de cuatro años de angustia, de sufrimiento, de no vivir en paz ni siquiera contigo mismo, de que tu familia y todos aquellos que te quieren hayan sufrido hasta cotas de dolor inimaginable, de estar en boca de gente que te quiere mal y que te desea todo lo peor,… el fiscal dice alegremente que “retira los cargos” porque queda demostrado que no hay comisión de delito alguno y el juzgado competente da el caso por sobreseído… sin más… esto es todo.
Los millones que presumía la famosa auditoria estaban “desaparecidos en combate” han aparecido en su totalidad y queda demostrado fehacientemente su legalidad, sin embargo los informes que ésta emitió en su momento siguen diciendo lo mismo: que ellos no los encontraron y que como consecuencia no los habían podido auditar, cuestión que dio alas a que Alcaldesa y Concejala opinaran en prensa enfatizando sobre dónde estaba este dinero. Esto demuestra taxativamente la incompetencia, falta de rigor absoluto en sus apreciaciones y, fundamentalmente, que siendo responsables subsidiarios de los trabajos para los que se les contrata, se permitan hacer un informe en el que ni siquiera se preocupen en demostrar que aquellas partidas que SÍ habían encontrado fueran o no ciertas, por ejemplo, contrastando estos datos con proveedores y cualquier otra entidad por el cual figuraba este apunte contable en los estados financieros del Ayuntamiento.
Mi opinión particular, muy particular, es que esto estaba orquestado para que sucediera así por las tres partes contrarias a las personas imputadas: los que han vertido alegres y calumniosos comentarios en prensa y radio, los que han efectuado las denuncias en base a estas opiniones y, por supuesto, los que han elaborado ese informe de auditoria que ha sido el germen de toda esta argucia. Con lo que no contaban es que el honor y la honradez de los denunciados y sus familias han aplastado, no sin mucho, muchísimo sufrimiento, sus malvadas intenciones y han demostrado cómo la verdad ha de prevalecer frente a la mezquindad intencionada.
Lo peor de todo esto es que aún albergo la duda de lo que indicaba al principio de este relato, y que es que la “presunción de inocencia”, en este caso concreto, ha brillado totalmente por su ausencia y que cualquiera de nosotros podemos tener una experiencia tan atroz como esta siempre que haya alguien que se lo proponga.
Opino y exijo como ciudadano, que de oficio también, se inicie un procedimiento judicial que resarza a estas personas y sus familias del daño causado por esos falsos motivos que ahora han quedado esclarecidos y, por supuesto, con el mismo ímpetu y la misma determinación que a ellos les condujo a esta situación injusta, aunque pediría que a los “presuntos implicados” en éste se les presuma inocentes mientras no se demuestre lo contrario, por favor.

viernes, 20 de febrero de 2009

Insignificantes o Imprescindibles


No veo que los resultados de los bancos mermen. Ni siquiera percibo que los accionistas de éstos anden de los nervios por la presumible bajada en los repartos de dividendos, ni que pongan las acciones a la venta, ni siquiera que éstas pierdan valor en el parquet de las bolsas y bajen su cotización. No. No veo nada de esto. Sin embargo el Estado Español compra activos rentables de los bancos para insuflar liquidez en la tesorería de éstos y, como consecuencia, se produzca el hecho de que los prestamistas aflojen la caja y concedan préstamos. Pero tampoco este hecho se origina, luego algo está fallando en esta intentona de reflotar la economía con la aportación de todos los contribuyentes, a través de sus impuestos, para que los bancos presten y el consumo mantenga un ritmo adecuado.
Los comentarios al respecto son de lo más variado: que si es peligroso dar préstamos sin la solvencia adecuada, que si es aún más aventurado no conceder éstos a personas o entidades con garantías suficientes, que los bancos venden dinero y no propiedades inmobiliarias, etc. Todos, insisto, todos los comentarios son válidos, todas las apreciaciones tienen base en la que sustentarse para que tengan carácter indudable, pero también es lo mismo de cierto que la economía (no las matemáticas) no es una ciencia exacta. Es más, es tan fluctuante como intenciones existen en el mundo desde que este existe.

Por eso, sin pretender con estas divagaciones sentar cátedra, ni por supuesto que se me tenga en cuenta en absoluto, opino: ¿No sería más aconsejable que la intervención económica del Estado fuera para favorecer a los ciudadanos en general, por ejemplo avalando préstamos y pólizas de crédito para PYMES, hipotecarios para primera vivienda y de consumo en general?. ¿No se estaría introduciendo solvencia en la economía, que a la vez incitara al consumo y a la postre haría que la liquidez siguiera estimulando el empleo y la rentabilidad de las empresas, incluidos los mastodónticos bancos?
Ya sé que los gobernantes y los estadistas macroeconómicos opinan que a la banca hay que darle vidilla, entre otras cosas porque los propios estados dependen de multimillonarios créditos y han de llevarse bien con ésta, porque si no podría haber corte de flujos y esto sí que sería un auténtico caos. Pero como lo cortés no quita lo valiente, también es de buen rollo que si con el dinero de todos se favorece a la banca, además se le exija que cumplan con los objetivos propuestos y no apalanquen capitales con el único objetivo de generar monstruosos beneficios que en nada repercuten en el ciudadano de a pie.
Ya se están produciendo hechos al respecto que están haciendo tambalear estructuras sólidas, como el caso del Banco de Santander, que ha visto como los inversores quieren retirar sus colocaciones y se encuentran con que no tienen liquidez suficiente para hacer frente a las devoluciones y por eso han pedido una moratoria de dos años. Si esta misma regla se aplicara para todos los bancos y los ciudadanos, débiles a título individual, pero gigantescos en su conjunto, dijéramos de sacar todo nuestro dinero de las cuentas corrientes y libretas de ahorro y no domiciliar ni un solo recibo, ni una sola nómina, ni una pensión, ni siquiera una prestación por desempleo, ¿de qué vivirían los fastuosos bancos, eh?
Piénsenselo, señores banqueros, que como la cuerda siga estirándose con esta misma tensión, alguna vez romperá y hará que los insignificantes se conviertan en imprescindibles.

jueves, 19 de febrero de 2009

Cuestión de memoria


Hace unos días, mientras viajaba hacia mi trabajo, sintonicé por casualidad la emisora Radio Estrella de Espiel, en la que en ese momento, a pesar de lo temprano de la hora (seis y media de la mañana) se estaba retransmitiendo una entrevista al alcalde de ese mismo pueblo, José Antonio Fernández, supongo que en una reposición grabada, por lo de la hora, digo yo.
Empecé a escucharla ya comenzada ésta, y en la parte que pude oír, José Antonio Fernández y Paco Calderón, comentarista de la emisora, disertaban sobre la economía, el paro, el dinero que el Gobierno Central va a repartir para obras municipales y sobre la situación concreta de Espiel en estos aspectos y algunos más.
Como final de lo que pude escuchar, Paco Calderón comentó al alcalde sobre su opinión respecto a la inauguración del Hospital que recientemente se hizo en Peñarroya Pueblonuevo y, entre otras frases dijo, refiriéndose a Rafael Muñoz como “mi alcalde guerrillero”, que qué le pareció a él. José Antonio, con su habitual, cálida y agradable oratoria en la que siempre, siempre, dice algo que no quiere decir, o que él no quiere que se entienda así, no obstante lo dice y lo remarca, apuntó que le pareció que no se hizo un recuerdo adecuado a personas y a lo éstas representaban en su momento, por ejemplo a Enrique Triviño, a Juan Gabriel García (q.e.p.d’s.), a Nicasio Molina y, concretamente en lo que respecta al “alcalde guerrillero”, inició su exposición hablando de que Rafael Muñoz le dijo en determinado momento “niñato”, con lo que de manera inaugural, ya decantaba su criterio, aunque, insisto, como es habitual en él, adornó su apreciación para darle el tono de camaradería con el que remató su disertación. Paco Calderón acudió al instante a recordarle que él, José Antonio, había dicho que lo que éste montó en las puertas de El Cabril era una romería, con lo que se daba a entender que lo de “niñato” fue como respuesta a la actitud que el propio José Antonio había demostrado en aquellos momentos.
Como la memoria es corta y además selectiva, a mí también me gustaría recordarle a José Antonio, con todo mi afecto y admiración, que además de los explícitos calificativos que expuso respecto a “esa romería”, también defendió a capa y espada la famosa “filosofía de MINER”, en la que donde se dijo “digo”, ahora se decía “diego”, es decir, que él mismo tomó el estandarte con apasionado tesón para refregar tanto a Rafael Muñoz, como a todos los que he nombrado antes y que José Antonio mismo se preocupó en recordar en la entrevista, que “la filosofía del MINER había cambiado y que, como consecuencia, no entraba en los planes de éste financiar hospitales”.
Se lo recuerdo a José Antonio, a la entonces Directora General de Minas, Paloma Sendín, y al también en ese momento Secretario General del MINER, cuyo nombre no recuerdo, ni falta que me hace. Si por ellos hubiera sido, por los tres, no tendríamos hoy Hospital, muy a pesar y en contra de buen-hacer de todas las personas a los que ahora José Antonio adula con la añoranza de que, amén de todas las posibles y pasadas discrepancias, hubiera sido conveniente que se recordaran en este evento del que se hablaba en la citada emisora.
Por si me lees, saludos José Antonio.

viernes, 6 de febrero de 2009

Monólogos de mi Gato


No fui capaz de creer lo que estaba viendo y oyendo hasta que no estuve a una distancia lo suficientemente cercana como para verificar que aquello no era producto de mi imaginación, ni que tampoco era la representación de una obra de teatro, la escena de una película o una distorsión en mi aparato auditivo, nada de eso. Era simplemente que… mi gato maúlla en inglés.
¿Qué por qué lo sé? Sencillo, en vez de decir “miau” se le oye “maiai”. Inglés al más puro estilo. Estoy por llevarlo a algún programa de la tele, de esos de impacto, o mejor, contactar con la National Geographic y que le hagan un estudio científico profundo para determinar esta rara habilidad de mi doméstico felino.
Lo cierto es que a mi vecina, la de los rulos perennes como tuberías de hormigón, le hace mucha gracia. Dice la buena mujer que a ella no le maúlla así, sino que después de comerse la lata de fuagrás que le caducó y que acostumbra a darle todos los meses, el gato se la queda mirando y dice algo así como: “waft, waft”. Ella cree que esa misma frase es la que escuchó en la película de “Lo que el Viento se Llevó”, allá por el año 39 del siglo pasado, cuando Clark Gable le cruzó la cara a Scarlett O'Hara. Lo que realmente oía la señora eran los ronquidos del que entonces era su novio, que el pobre, de puro aburrimiento por no poder meterle mano, optó por dejarse llevar en los brazos de Morfeo.
Pero ella está enormemente contenta de que mi gato le hable en inglés porque, entre otras cosas, afirma que le toma apuntes y que ha aprendido mucho del minino, hasta el punto de que le ha cogido gustillo a eso de los idiomas. Por ejemplo, sin ir más lejos, el otro día llegó un mensajero a dejarle un envío y desde entonces cree que “paquete” en inglés se dice “MRW”. Y lo pronuncia igual que se ve, que más bien parece que está arrancando una moto con cierta dificultad. Lo que no tiene claro es si “paquete”, es decir, ”MRW”, significa “caja con algún contenido envuelta en papel de embalar”, o por el contrario quiere decir “entrepierna masculina”. Imaginación no le falta.
Su marido, el antiguo roncador del cine (que por fin accedió a rozarle un brazo a la susodicha pasados los 40), dice que de verla tan feliz con esta nueva actividad, también él se va a apuntar a las clases del mamífero doméstico y para ello se ha comprado, según él, el mejor diccionario: “Como entender a tu gato: habilidades y costumbres de los felinos”.
Insiste en que le va del diez en su aprendizaje y para hacerme una demostración, una vez me dijo: “Hoy le he dicho a mi “wife” que su “cat chow” tiene el “MRW” como el mástil que soporta la bandera en la “White House”. Y que le ella le contestó: “Darling”, eso es de la viagra que engulles “in the fast lane” y por un “tube” y así te pones, como el “Trojan Horse”. A continuación no sé que me contó de “edredoning”, “revolconing”, “quemecorring” y no me acuerdo que más palabrejas vino a decirme, todas terminadas en “oing”, que más parecía un gorrino que una persona... y todo esto con los ojos desorbitados y una sonrisa babeante que le llegaba de oreja a oreja.
El caso es que desde que andan los vecinos con eso del inglés, a mi gato lo tienen muy entretenido… y agasajado; no le falta nunca conversación… ni tampoco le faltan pijaditas y horteradas chillonas por todo su cuerpo. Lo último que le han comprado es un monóculo…. Si…, un monóculo y una gorrita a cuadros con dos viseras: una hacia detrás y otra para adelante. Dicen que es para que el pobre animal parezca más “English” y menos “Spanish” y dé la sensación de ser un verdadero “Gentleman”.
Si el desdichado gato supiera lo que le están llamando, las putaditas que le gastan y el animalejo pudiera manifestarse en español-parlante, seguro que diría: “¡Os vais a ir a la mierda los tres: los dos viejales, que me tienen hasta los güevos de tanto fuagrás mohoso; y tú, calvo cabrón, que con tal que no te moleste en la acostada de sofá que te metes cada día en la hora de la siesta mientras te rascas continuamente las pelotas, te dedicas a escribir monógolos gilipollas como este para convencer a esos benditos vecinos de que yo hablo inglés!”.

lunes, 19 de enero de 2009

La Fábula del Cuervo en la Higuera (O de cómo de El Cerco se mutó a Cerro Camello)


Érase que se era un negro cuervo que acostumbraba a posarse en la higuera de una huerta donde, de manera sistemática, un granjero cultivaba las hortalizas del tiempo. Todo aquello que al campesino le sobraba de su labor, malas hierbas, matorrales y despojos de lo cultivado, lo amontonaba en la vera de un arrollo, lo dejaba reposar y lo servía mezclado con otras viandas a los animales de su granja: cerdos, gallinas, vacas, conejos y pollos.
El cuervo observaba una y otra vez esta acción y siempre andaba quejándose de que no recibía ni el más mínimo tributo de estos menesteres, que a priori le parecían sabrosos, más por el producto del reposo, que criaba lombricillas y gusanos, que por el propio manjar en sí. En esto estaba cuando un cerdo que estaba nutriéndose de estas raciones lo miró y le dijo: “¿Por qué andas tan soliviantado?” El cuervo le respondió que porque no pillaba nada de comida y entonces el cerdo le contestó que para poder comer en esta granja, hay que contribuir en algo: las gallinas ponen huevos, las vacas dan leche y los conejos, pollos y cerdos engordamos para carne, pero tú no haces nada, con lo cual no te pertenece ración alguna.
El cuervo quedó pensativo y al cabo de un rato le dijo al hortelano: “¡Oye!, ¿por qué no cambias de sitio el montón de despojos? Por ejemplo, en vez de dejarlo al lado del arroyo, lo puedes poner debajo de esta higuera donde yo me poso y así lo vigilo y lo cuido.”
Al granjero le pareció bien porque en principio no le trastornaba en absoluto este cambio y además entendió que los argumentos del cuervo mejorarían la situación, al impedir que roedores del entorno mermaran este producto.
Así se hizo y el cuervo observaba como todos los días el montón de despojos se situaba debajo de la higuera donde él reposaba. Cuando le entraba el hambre, no tenía más que descolgarse de la rama y picotear los incipientes brotes de lombrices y gusanillos que iban apareciendo, cuestión que a la larga impedía que el montón de hierbajos se putrefactara y producía que el resto de animales de la granja lo rechazaran.
Así que con el cambio de sitio, el único que salió ganado fue el cuervo, puesto que el resto de animales y el propio granjero perdieron, los unos en comida y el otro en dineros, porque tuvo que suplir los despojos por pienso que tenía que comprar.
Moraleja: “Si por cambiar de lugar, todos nos favorecemos, bienvenido sea el trocar, si no, ni cambiemos, ni mudemos”.